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sábado, 19 de noviembre de 2011

El miliciano que murió dos veces

Robert Capa, Muerte de un miliciano, 1936
En el año 1936 Robert Capa fotografío a un miliciano republicano en el momento en que moría. El miliciano muerto pasó a la historia como la primera instantánea que captó la muerte. Según la versión oficial. El documental La sombra del iceberg (Hugo Doménech y Raúl M. Riebenbauer, 2007) cuestiona que la fotografía fuera real mediante una serie de argumentos inapelables. Ya en 1975 Alex Kershaw, en su libro The First Casualty, declara que la fotografía no es más que una puesta en escena. Esta afirmación no hizo ninguna gracia en el entorno de Capa, sobre todo desagradó a Richard Whelan, biógrafo oficial del fotógrafo y principal artífice de la magnitud de la leyenda de Capa. La versión oficial dice que ese día solo murió un hombre, pero en la serie de fotografías de Capa aparecen dos muertos: el mítico miliciano y otro. Y salta a la vista que no es la misma persona pese a que las fotografías tienen casi idéntico encuadre, por lo que se hicieron seguidas. Según el cineasta Patrick Jeudy, Robert Capa le pidió a los milicianos que posaran para conseguir las fotografías que necesitaba. Dado que la imagen que muestra al soldado que realmente murió resta credibilidad a la famosa, la primera fue desapareciendo paulatinamente de la historia de la fotografía. Es el forense Fernando Verdú quien da más razones para creer que la fotografía es un montaje. Verdú explica que no encontramos indicios de un impacto con arma de fuego, ya que no hay destrozo craneal ni sangre en la inmaculada camisa blanca del miliciano. Por otra parte, el personaje viene corriendo y cae, por lo que se necesitaría un disparo cercano y con un arma de gran calibre, tampoco es el caso en la Guerra Civil. El último argumento que da Verdú es que la mano izquierda del miliciano debería estar relajada al estar muerto, y no totalmente en tensión como la observamos en la fotografía.